Se rascó doblando el brazo. Cuando llegó a la espalda bajó y no llegaba a rascarse.
El loco se amargó e intentó nuevamente llegar a su trasero.
No lo consiguió.
Empezó a sudar y se dijo: Volveré a intentarlo. Porque mi abuela me dijo que hay que ser fieles.
No tenía sentido sus oraciones pero para él era lo más normal que uno podía decir.
Volvió a intentar rascarse el trasero. Estuvo a punto de llegar pero desistió.
No puedo hacerlo se dijo. Soy un inútil loco e hijo de tres mil putas.
El loco siguió caminando aguantando la picazón y en ese momento pensó en sentarse.
Buscó una banca y se sentó en el suelo.
Sacó un cigarro y empezó a fumarlo sin haberlo encendendido.
Mi madre me prohibió encender los cigarros y fumarlos. Pero no me prohibió no encenderlos y fumarlos. Soy un genio se dijo.
Este loco era un loco hijo de tres mil 500 putas.
Se sintió frustrado y triste por no haber cumplido su meta de rascarse el trasero.
Pataleó y se movió de un lado a otro sin despegar su trasero del piso.
Lloró porque los niños serán adultos y los adultos serán ancianos.
Y porque él algún día sería un astronauta y comería la luna de queso con una tasa de Mc Colins.
Se levantó para seguir su camino el cual no sabía cual era aún y al caminar 1 cuadra y media ya no le picaba el trasero.
Soy un genio se dijo.

PD: Esto fue escrito por un loco que le picaba el cerebro y al terminar de escribir esto, ya no le picaba y se dijo: Soy un genio.
Excelente!
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