¿Quién eres?
¿Eres tú?
¿Es tu rostro también?
Dios, es tan bello.
Si, si. Ya lo había visto. Pero, nunca tan así.
Si, quizá estés como siempre. Pero te veo diferente.
Obvio. Más bella, más hermosa.
Es que son tus labios los que me dejan tan callado
Y tu cabello, lo que me deja casi vesánico.
Eres como la mañana diciendo que mi presencia ya se extraña.
Como el sol en mi ventana y la tarde libre para volar.
¡Ja! No miento. Me encantas y digo la verdad.
Espera...
Discúlpame. Pero debo volver a la realidad.

Adiós...
Me pareció divertido y descubrí una nueva palabra:
ResponderEliminarvesánico
Abrazo