Caminando por la sala oscura y llena de basura, me tropecé con un bate de béisbol.
Mis manos detuvieron el impacto que quizá mi rostro hubiese hecho con el suelo.Me levante y seguí yendo a la cocina donde me pareció ver a alguien.
Con cuidado asome la cabeza y pude ver a un hombre cortando algo con el cuchillo.
Me asusté. Había alguien en mi casa. Y yo vivía solo
Qué podía hacer, ¡NADA!
Retrocedí un poco y pensé en tomar el bate y golpearlo. Llamar a la policía y poder tomar una siesta.
Fui con cuidado a recoger el bate cuando choqué con el sofá. Sonó.
El ruido que hacía el cuchillo al cortar no sé qué, paró.
Me asusté. Quizá me escuchó.
Me escondí atrás del sofá aprovechando que era grande.
Pude ver el pie del hombre que había ingresado a mi hogar.
A ese hogar donde de niño era feliz y me regalaban juguetes baratos y dulces hasta hastiar mi paladar.
Siguió viniendo. Su respiración era rápida y parecía desesperado. Ya estaba al frente del sofá.
Asomé la cabeza con cuidado. Pude ver que estaba descalzo. Pero, con éste frío, quien andaría así. Tuve miedo. No sabía que hacer. Por fin vi un pequeño cortauñas, era muy pequeño pero de algo serviría. Lo cogí con cuidado y me levanté. Al verlo deje caer el cortauñas. Mi boca quedó seca, empecé a sudar. El hombre desesperado , pulcro y que estaba descalzo...

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