Así es, los
momentos mueren
y uno es el
asesino.
A veces
agonizan, cae y se desangran...
lentamente.
Entonces el
asesino también sufre.
Sufre porque
ve morir su primer momento.
Y no muere
al instante.
Sufre, se
desangra...
lentamente.
Él no era un
asesino.
No planeó serlo.
Pero nada se planea.
Todo ocurre
sin saber
y cuando se sabe
ya todo está muerto, frío, inmóvil.
Te das cuenta que todo
acabó
Que la
matanza se hizo
Y se hizo
dolor.
Se ahonda en tu pecho, te carcome.
Soy el asesino y asesiné mi mejor momento.
Lo dejé desangrar, agonizar lentamente.
Solo quiero soltar mi cuchillo
y caminar.
Respirar, fumar
y recordar a ese ángel que quedó atrapado
en el ya muerto espacio del recuerdo.
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