Mis labios crujen palabras que salen del odio:
Maldición, ¿por qué lo hago tan difícil?
Que un rayo venga y con sorna me parta.
Que un halcón negro con sombras de maldad venga y se pose en mí.
Que dos vagos se sienten a mi lado y conversen su pasado.
Qué un beodo venga y me cuente su tristeza eterna.
Que a tientas venga un bebé y me pegue con su juguete.
Que un miserable venga y me grite un por qué que no sé.
Que un cínico venga y me acuse de una injusticia.
Que suceda todo y todo suceda.
Porque al suceder todo me alegraré de que “eso“ no sucedió.
Que suceda tu voluntad. No la mía.
Que no me parta en dos. Ni me confíe en mi corazón, pues aún está débil.

Si...
...débil
No hay comentarios:
Publicar un comentario