
Siento gritos a 2 centímetros de mis oídos.
No puedo resistir el no llorar.
Mi cerebro se aturde.
Se escapa mi alter-ego. Huye de mi.
Merecía esos gritos, eso creo.
Igual mis sentidos se encresparon.
La luna se puso en mi contra y el sol no alumbro más.
Las sombras se apoderaban de mi habitación.
El miedo se llevo mi felicidad.
No!, no quiero sufrir así.
Pero no puedo pedirte que vengas.
Mi corazón te quiere tener, pero ese sentimiento es efímero.
Ahora todo se torna inútil.
El mar que rodeaba mi sensibilidad...
...se secó.
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