domingo, 16 de agosto de 2009

Como dice el final

Me moría de frio en esa noche. Se sentía como si un hombre fuese a fallecer y quisiera dar sus últimas palabras. El ambiente era muy crudo, muy triste, muy melancólico. Solo unas cuantas ratas caminando por los charcos formados por la llovizna que hubo. Mis lágrimas no podían retenerse más en mis ojos. No había nadie y aún así no quería que nadie me viera. Como anhelaba estar en aquel lugar que aun no recuerdo bien. Sólo sé que era cálido, acogedor, que me sentía como en casa. No.. no era como en casa. Esa era mi casa. Ese era mi hogar. ¿Cómo caminé tan lejos? ¿Cómo me perdí en la lluvia, en la oscuridad y el frío? Pensé y me dije que jamás llegaría a este lugar que siempre lo imaginé de niño. Hoy no acaba el sufrimiento. Hoy no acaba el dolor ni la decepción. Jamás se irá la angustia. Jamás acabará...

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