viernes, 16 de agosto de 2019

Nací

Nací para ser lluvia
pero terminé siendo sequía
dejando grietas
en labios
y en las paredes
de los frágiles
corazones.
Nací para ser río
y terminé siendo desierto
ahogando sueños
con el calor de mis brazos
y el ardor
de mi sesos.
Nací para ser jardín
y terminé siendo
un carvanal de espinas.
Doloroso
al tocar,
peligroso
hasta sangrar.
Mi nacimiento fue
para dar vida
y terminé dando veneno,
en cápsulas corruptas,
adulteradas en algodón,
costosas por los celos.
Mi nacimiento fue
para dar vida
y terminé siendo la muerte
misma.

jueves, 4 de octubre de 2018

Desarraigo

Aún tengo la piel
adherida al yugo
triste
y melancólico de mis entrañas.

Y me duele
cuando me alejo
cuando empiezo a crecer
y unirme
a la multitud sin eternidad.

Y no es la voluntad
es la realidad
que me arrastra
y me hace gritar
por dentro
y me hace sangrar
aún más adentro.

Ahora tengo los pies
del mundo sobre
mi maleable
y cretina
cabeza.

Y se resbala
cuando no opongo resistencia
cuando me vuelvo
débil.

Y cierro los ojos
cuando cae frente a mí
el mundo
entero
el cielo
oscuro
cierro los ojos
cuando llega la noche
y los abro cuando
pienso que estoy a salvo

Aún la piel herida
por el desarraigo
inevitable
del destino,
de un camino nublado,
de un latido inminente.

Y no quiero curarme.
Aguanto un dolor
para evitar otro
Aunque eso me lleve
a la muerte.

miércoles, 4 de octubre de 2017

Su voz

tengo en las uñas las sobras de la tierra
en el pecho la marca de tus dientes
y en la sangre la mentira palpitante

que injusto puede ser el hombre
que te arrastre
que te ensucie

que perverso puede ser
que te prometa
y que te olvide

el frío del vidrio no agoniza.
las cadenas no se deshacen.
y tu voz por aquí permanece.

déjame por ahora.
déjame por primera vez.
déjame escaparme de mí mismo.
déjame mis acordes.
déjame descansar
abrazando el hielo
sonriendo al fuego

las raíces pueden cortarse
y su voz será mi espada.

viernes, 8 de enero de 2016

Llegaste en un año donde todo estaba gris, desenfocado. Y te fuiste para dejarlo igual cuando todo indicaba un cambio. Hasta ahora no entiendo cuál fue tu intención, que querías lograr al conocerme. Aunque debo aclarar que fui yo quien se metió en tu vida, en tus ojos, en tu mente. Pero aún pienso si eso te daba derecho a olvidarme cuando quisieras.
Las conversaciones iniciaron y algunas caminatas cortas en las que me di cuenta la simpatía que me tenías. Una noche, luego de conversar y caminar hacia tu paradero me pareció ver algunas señales tuyas de querer un beso. No me animé, claro, tenía miedo a que me rechazaras y ahora sé que así hubiera sido. Sucedió increiblemente en mi habitación cuando ofrecí ayudarte. En realidad yo solo estaba ahí, para ti y tu te acercaste un poco, sabía que no podías más. Nos besamos y creeme que fue la mejor sensación que había tenido en tiempo. Y tu actitud cambió, te volviste tan dulce. Todo parecía ir en buen camino pero tuve claro que no querías nada conmigo desde que me dijiste que nos alejaramos. Me pedías terminar algo que aún no había empezado, dejabas el inicio transcurrirse entre mis dedos. Pero luego querías volver, o querías que estuviera ahí, que no te ignorara, que te saludara y te hablara como si nada hubiera pasado. Pero no pude y no podré jamás. Porque jamás te vi como una simple amiga, jamás tuve la meta de terminar como uno más que te saluda y a quién saludas por cortesía. Me extrañabas, eso dijiste. Querías verme y te pregunté por qué. Porque sí, no hay mucho raciocinio. Quedé callado. No había motivo, era un simple capricho tuyo y yo lo cumplí como un idiota. Fui a tu casa, a verte, a conversar, a esperar que me dijeras que querías estar conmigo, que querías abrazarme una, dos, cien veces más, que querías simplemente algo. Pero nada, no sabías nada, no querías más que besarme, tocarme y que te tocara y me estrellara contra tus labios, con tu cuerpo cálido y suave que nunca supe por qué demonios me dejaste probarlo. Me fui igual, con la misma molestia, con el enojo en los zapatos, arrastrando una humillación. Pero empezamos nuevamente, y sin darme cuenta empecé a actuar como si ya estuvieramos. Y me seguías la corriente, no evitabas que te tomara de la mano, que te tomara de la cintura y te de un beso suave. A veces lo hacías tú. Nunca te obligué a nada. Por siempre creí que todo estaba correcto. Se acabaron los días de la universidad y no habían más excusa para vernos. Al menos para ti. Un par de veces quise salir y lo hicimos. Primero me preguntaste, de pronto, por qué te tomaba la mano. Por qué no hacerlo? Porque no somos pareja. Ahora pienso que siempre debí decir cosas diferentes, pero también sé que hubieras respondido cosas peores. Dejé de hacerlo, de tomarte la mano y tú estabas feliz, fue la primera vez que me sentía triste al verte contenta. Y esa noche te ayudé, incondicionalmente. Recuerdo claramente que me despediste, preocupada, con sueño, me fui sin un gracias que llegó mucho más tarde en la noche, cuando ya las cosas se recuerdan porque sí.
Ya sin clases y sin un lugar en común te pedí que me acompañaras a comprar. Nos vimos y yo seguía manteniendo el trato que teníamos. No te tomaba la mano, mucho menos me animaba a darte un beso, solo me limitaba a rozarte la mejilla. Caminamos y me alegraba oír tu voz, voltear y ver tu cabello largo, tus ojos somnolientos, tus labios que albergaban una de las sonrisas más hermosas de este año. En un acto, ferozmente involuntario te intenté besar la frente a lo que respondiste como muchas veces bajando la mirada creyendo que la dirección era hacia tu boca. Te equivocaste, me hubiera encantado ir hacia allí, pero yo seguía manteniendo nuestro trato. No pude evitar mi tristeza, ver que todo lo que parecía ser algo hermoso iba desapareciendo en cada encuentro, en cada palabra, en cada mirada. Te tenía a centímetros de mí, pero ya no estabas, ya no eras de la de hace unos semanas, estabas lejos, tan distante que escucharte parecía un sueño. Tú sabías como me sentía y me parecía estúpido que lo preguntaras. Acaso no te debas cuenta que te quería conmigo? Que me carcomían las ganas de ir abrazado contigo o de la mano o de detenerme y darte un beso y decirte que me gustabas mucho? Acaso no te habías dado cuenta de eso? Pero lo entiendo, tú no querías eso y buscabas sentirte bien, aunque nunca comprendí porqué. Quisiste comer y no sentamos. No me gusta cuando me rechazas besos, te dije. Me respondiste con una pregunta: Por qué crees que lo hice?
Cómo diablos iba a yo saberlo si minutos antes me habías tomado el rostro y pegaste tus labios con los míos, como un beso repentino de esos que se dan las parejas. Algo que no éramos, algo que tú, maldita enferma, no querías que fuéramos. Cómo mierda iba a yo saber por qué me rechazabas?
Me respondiste algo que casi no recuerdo y que de todos modos no entendí. Ya no te escuchaba, ya no te oía, solo miraba hacia otro lado, mientras tocaba tu cabello, porque sabía que pronto no lo volvería a tocar. Yo nunca te obligué a nada, volví a respetar lo que querías porque así lo querías, no buscabas qué podía hacer frente a eso. No. Tu decisión era firme y yo acaté, volviendo a verte feliz de que así sea. Retrocedimos. Volveríamos a empezar, esta vez como cuando recién nos conocimos. Hablando de lejos, distantes, amigos. 
Nos fuimos y en esos días tuvimos una conversación que nunca debió ser. Me hiciste una broma. Bueno, entonces nos vemos en abril. Al preguntarte si eso era un chiste, me dijiste que claro, que claro que era un chiste, cómo podía yo creerme eso. Pero era totalmente notorio que así lo querías, que presionabas entre broma y broma para que así suceda y lamentablemente así sucedió. Pregunté algunas cosas que nunca debí y me respondiste, dando por terminado todo lo que jamás inicio, algo que nunca hubo. Lo curioso es que a las horas me hablaste, o me escribiste algo. Pregunté que pasaba y me dijiste que nada. Al rato querías saber que hacía y te mentí, te dije que buscando una película, no podía decirte que pensaba en ti, que estaba como un idiota recordandote. A los pocos segundos se acabó la conversación. Habrás creído que todo estaba bien, que yo no estaba molesto, que volvía a la normalidad. Intenté ignorarte y no pude. te hablé algunas veces y solo ha empeorado todo. Ahora he decidido no hablarte más, excepto por una fecha que aún lo estoy pensando que es tu cumpleaños. Quiero darte un regalo, solo dártelo e irme. sin hablar y sin nada porque estoy seguro que tú ya no quieres absolutamente nada conmigo. He imagino mucho, tantas cosas que podrían haber pasado entre los dos, cosas hermosas y otras horribles. Pero ahora solo ha quedado algo que tú recordarás como quien recuerda un chiste y yo... yo lo recordaré como los dos mejores peores meses de este 2015.

martes, 22 de diciembre de 2015

En mi mente:
primera conversacion
cola
comedor
sonrisas
primera vez a tu lado.
Tu cabello largo
muy largo
y tus anteojos
ante tu todo.
Comiendo, riendo
despidiendo.
Y empezaria algo
o nada. Pero empezaria.
Caminando y llamandonos
porque ya habia algo
tal vez poco pero algo.
Y de pronto quiebras
quebraste el tiempo.
Lo tomaste y lo intentaste diluir
desintegrar. Con excusas
un tanto insensataz. tipicas de
no querer matarme
tan solo olvidarme.
Pero no pudiste, y yo, yo.
tan tonto, tan yo. resignadome a algo
que no podia ser tan cierto.
Y tu tan indecisa, tan tu, tan nada.
Plantar un arbol y no verlo crecer.
Empezariamos de nuevo. De raiz.
Y hoy te escribo
escribo un poema que toca
el cielo negro que nunca vimos
iluminarse.

sábado, 17 de octubre de 2015

Tiempo.

Quiebro el tiempo
Desentierro tus manos
hundidas en otro pecho
en otro aliento
en dientes muertos
que sostienen tu despecho.

Quiero el tiempo.
Aquel que se fugaba de nuestras manos
mientras ya no andábamos
sin un boceto de sonrisa
aquella que ahora
está en el bolsillo de otro.

Golpeado
y agotado, mi tiempo.
Acabado 
y esperado, el tiempo.
Aprovechado
e interesado, su tiempo.
Renovado y
esperanzado, tu tiempo.

Naufragando por las mismas corrientes
que aún no alejan 
nuestros barcos
que te han dejado media muerta
media viva
mitad o cuarta parte
aún no sé 
qué fragmento me queda de ti
un octavo, una milésima
de respiro.
¿Cuál es el peso en recuerdos?
¿Cuál es el peso en errores?
Tal vez nada
o quizás todo.
Todo en cuanto sigas despierta
todo en cuanto te siga soñando
Pero he despertado, 
soñando contigo.
y he soñado, 
despertando a tu lado.

quiero el tiempo
que alguna vez estuvo de nuestro lado
pasando lento
cálido.

jueves, 28 de mayo de 2015

quiero una cerveza
pero tus palabra asaltan mis neuronas
y remo
remo contra la pena
contra la libertad
contra los millones de sentimientos
golpeando 5 años
quiero probar una gota de cerveza
fumar un cigarro hasta reventar mis pulmones
volar con el humo denso de hierba escurridiza
quiero perder lo que me queda de humanidad
pero quiero tenerte
quiero olvidarme de todo
y quiero hacerlo todo
contigo
sin ti
con nadie
conmigo.
no quiero nada más que hacer nada con nadie.
y a la vez te quiero tener cerca y olvidarme de todo
Quiero una cerveza o te quiero a ti
No son lo mismo, pero ambas me dan una calma con sabor
diferente.

martes, 31 de marzo de 2015

Tengo la miseria abajo de la nariz
y exhalo excusas
cuando las monedas se disuelven en mis bolsillos.
Tengo la miseria en el filo de la retina
pero el viaje se vuelve oscuro 
y el sueño se asienta en el olvido
y los oídos se vuelven tumbas enterradas bajo
la cruda mentira llamada indiferencia.
Porque no les creo
porque se han manchado unos ha otros
pero aún así apuesto por uno
intercambiando
su prosperidad
por una bendición de paso
y luego huyo de todos
y me lavo la manos
desinfectando sus ahogadas historias
olvidando en la toalla
el día caluroso con olor a tristeza.

sábado, 7 de junio de 2014



Dormías.
Gemías.
Cerrabas los ojos y me besabas
Abrías la boca y abrías el alma
Sentías mis labios y cómo te abrazaba la noche.
Te recostabas y dormías y me sentías
Y yo también, ya luego de tocar la luna,
la estrella y respirar sin más cumpleaños
Dormí. Y soñé y soñaba tal vez antes
Tal vez siempre
Y no desperté. Nunca desperté
Nunca fue real.
Nunca has sido real.
Levántate, vete, bésame, vete de nuevo y dime adiós.
Que para ti si fue real, y se acabó y seguirás
Por ahí.
Riendo y jugando con mi recuerdo
Cuando te sea conveniente.
Yo no.
Para mí no.
Para mí no hay nada
Mas que un sueño…

viernes, 28 de marzo de 2014

Y nuevamente
me quitas el sueño
Otra vez
te pienso y te pienso
Sabes algo?
creo que lo que mejor haces
es enamorarme

domingo, 23 de marzo de 2014

Despierta

Me despierto. Tocan la puerta.  Esta vez más fuerte, alguien llama y no pienso responder. He escuchado que se quejan de malos olores. No lo sé. Me muevo con lentitud hacia ella, está de espaldas. La rodeo con el brazo y le digo buenos días. Quisiera pararme y decirle: no te preocupes mi amor y servirle ese café con leche que tanto le gustaba, prender la televisión y quedarnos echados toda la mañana riendo y jugando y recordando y siendo felices que era lo poco que podíamos hacer. Pero solo la rodeo con mi débil brazo y le digo buenos días, aunque sé que no me escucha, que no me escuchará, jamás. Y siguen los golpes en la puerta. Y le beso los cabellos con lentitud. Una lágrima se desliza por mi mejilla: Te amo. Ella aún no me escucha, no me escuchará. Ya no. No se agarrará por las paredes para llegar al baño ni nos ayudaremos para cambiarnos, ni nos tomaremos de la mano para pasear por el parque a mirar la vida, a respirar lo poco que nos quedaba, a recordar. Ya no escucho los golpes, al parecer han desistido. Me vuelve a dar sueño, y tengo miedo de despertar y volver a tener que abrazarla y que no me escuche. Y sentir sus manos frías, tan frías. No quiero dormir, solo quiero que despierte... que despiertes...

Nací

Nací para ser lluvia pero terminé siendo sequía dejando grietas en labios y en las paredes de los frágiles corazones. Nací para ser r...