tengo en las uñas las sobras de la tierra
en el pecho la marca de tus dientes
y en la sangre la mentira palpitante
que injusto puede ser el hombre
que te arrastre
que te ensucie
que perverso puede ser
que te prometa
y que te olvide
el frío del vidrio no agoniza.
las cadenas no se deshacen.
y tu voz por aquí permanece.
déjame por ahora.
déjame por primera vez.
déjame escaparme de mí mismo.
déjame mis acordes.
déjame descansar
abrazando el hielo
sonriendo al fuego
las raíces pueden cortarse
y su voz será mi espada.