Y tengo tanto miedo de que llegue el día.
De que cansados acortemos nuestros pasos
y nos disipemos entre los sueños.
De que volteemos nuestros rostros
y miremos nuevos caminos.
Tal vez yo no lo haga.
Tal vez tú tampoco.
Considerando el hecho de que la vida
abunda en nosotros,
pienso amarte siempre.