martes, 28 de junio de 2011

28

Dejas luego de cada encuentro, una sonrisa en mi rostro.
Un sueño, una felicidad sumada a la egolatría.
Rostro terso, labios preparados para iniciar y finiquitar un beso.
El frío invade nuestros cuerpos.
Sólos o casi sólos,
contemplamos nuestros egoísmos.
Deseos mutuos,
que desean ser arraigados en nuestros corazones.
Gente inoportuna. Un silencio.
Murmullos y sonrisas.
El tiempo transcurre
y mis labios como imanes son pegados a los tuyos.
Un infinito placer invade el alma.
Pues, el necesario para dormir con calma.
Dolerá el día en que el tiempo de la espalda.
Si supiera el día, preparado he de estar.
Para que las lágrimas no sean mayores que mis penas.
Y viceversa.
Pero ahora he de pensar en tí.


Sólo en ti...

miércoles, 15 de junio de 2011

¿Y qué más podemos hacer?
Una espera que es casi imposible de crear.
Un sueño que tal vez si difumina.
Una visión del amor que poco a poco trae dolor.
Pero que al final tú, estás en mi mente.
En mi alma y en mi ser.
¿Y qué más podemos decir?
Las palabras son cortadas por momentos en blanco.
El vernos, el simple hecho de vernos mutuamente
y contemplar nuestros universos.
Como demostrarte que eres
la razón de cada semana,
de cada mes, y ya casi de un año.
Es imposible pensar en decir adiós,
y es que tampoco podría decirlo.
Por que no lo siento.
Es que nunca lo sentí, nunca lo creí.
Oídos engañados, oídos influenciados.
Una mente apresurada hizo una corta distancia.
Pero provocó unas lágrimas,
una tarde cuando mi alma calló solitaria. 
¿Qué más puedo esperar?
¿Un sentimiento mutuo? ¿Un sutil beso y una tierna mirada? 
Tan sólo me queda esperar.
Esperar tal vez a la vida.
Que ha de provocar atropellados sentimientos. 
Esperar tal vez a Dios.
Que ha de provocar aquellos sentimientos con un fin.
Fin que hasta ahora he de desconocer.
Fin que no he de adivinar.
Amor mío, aunque ahora no estamos juntos,
todos los días estas conmigo.




espero también lo estés...

Nací

Nací para ser lluvia pero terminé siendo sequía dejando grietas en labios y en las paredes de los frágiles corazones. Nací para ser r...